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jueves, 5 de mayo de 2011

Entrega del X Premio de Periodismo Miguel Gil Moreno

- Gracias Miguelón -

El próximo 24 de mayo tendrá lugar la entrega del X Premio de Periodismo en memoria del periodista-corresponsal asesinado en Sierra Leona en el 2000, Miguel Gil Moreno. Hará entrega de la distinción, la madre del periodista, Doña Patrocinio Macián Blaya.

Miguel fue asesinado hace ya 11 años, un fatídico 24 de mayo del año 2000. El periodista perdió la vida en una emboscada en Sierra Leona mientras se dirigía a cubrir una información y gravar unas imágenes. Con su cámara a cuestas subió a la camioneta que, sin saberlo, le acompañarçia en sus últimos instantes de vida. Con las satisfacción de estar cumplimendo con su deber, Miguel, sabedor de los riesgos, se vió en el deber de ser una vez más los ojos de la humanidad en el conflicto que allí se vivía.

Los que lo conocimos, nunca nos hemos dejado de sorprender de su enorme valentía, tesón, espíritu de sacrificio y trabajo, y sobre todo gran humildad. Como se suele decir, un gran profesional y una mejor persona. A los de aquí, sólo nos queda recordarlo y pensar que él era feliz con su trabajo, y que el periodismo nos ha dado la oportunidad de conocer al verdadero Miguel.

En su memoria se creó la Fundación Miguel Gil Moreno, con los objetivos de promover y velar por la formación y la seguridad de los periodistas freelance en el desarrollo de su actividad, y continuar la labor humanitaria que emprendió Miguel en aquellos lugares en los que vivió durante los conflictos.

Los Ojos de la Guerra (Manu Legineche y Gervasio Sanchez): 70 corresponsales y compañeros suyos decidieron unirse y escribir sobre su comprometida y peculiar trayectoria, sobre las vivencias que compartieron junto a Miguel.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Márquez

ARTURO PÉREZ-REVERTE XLSemanal 22 de Noviembre de 2009

Es el cámara de televisión más valiente que conocí. Y eso que tuve el privilegio de trabajar con unos cuantos.Tenía la sangre fría y el pulso de hierro, el cabrón, hasta el punto de que a veces, cuando estábamos ganándonos el jornal, yo tenía que decirle que moviera un poquito la cámara o se agachara porque, si no, nadie creería que estuviese grabando de verdad aquello de cerca, sin trípode y de pie. Recuerdo que una vez, en un sitio llamado Gorne Radici, se mosqueó mucho porque, en vista de que no se movía cuando cascaban cebollazos, yo intentaba empujarlo disimuladamente para que no sacara los planos tan perfectos.

Se rebotó con aquello y empezamos a discutir en mitad del pifostio, y pasamos el resto de la mañana, yo dándole empujoncitos cada vez que nos arrimaban candela, y él apartándose de mí y diciendo que me iba a calzar una hostia, mientras los de las escopetas que andaban pegando tiros nos miraban como si estuviéramos majaras.

De Vietnam a los Balcanes pasando por la plaza de Tiannanmen, la biografía de Jose Luis Márquez cubre más de un cuarto de siglo de historia bélica. De conmociones internacionales que abrieron telediarios. Tuve la suerte de trabajar a su lado muchas veces, en especial durante la larga guerra de los Balcanes. Con él pasé en Mostar mi última Navidad como reportero, la del año 93. Creo que nunca respeté tanto a nadie.Y no fui el único.

Ese fulano gruñón, compacto y duro, de ojos azules y jeta impasible, con su voz de carraca vieja y su sempiterno cigarrillo colgado en la boca, era y es una leyenda en el mundo de los reporteros gráficos internacionales.

Yo mismo vi, después de que grabara unas imágenes de belleza y horror perfectos –a veces una cosa y otra eran compatibles, pues no siempre lo peor es la sangre– en un lugar llamado Kukunjevac, acudir a la sala de montaje a los más fogueados cámaras de las televisiones internacionales para contemplar su trabajo, admirados. «Es la guerra de verdad», comentó Rust, de la CNN. Y por Dios lo era.

Ustedes mismos, quienes veían aquellos telediarios, recordarán otro de sus momentos de gloria profesional, pues unas imágenes suyas dieron la vuelta al mundo, emitidas cientos de veces: un croata tumbado en el suelo, intentando acertarle con un lanzagranadas a un tanque serbio, en Vukovar, mientras las balas trazadoras que disparaba el tanque pegaban en el asfalto alrededor, entre las piernas de Márquez; que, de pie junto al soldado, grababa la escena.

Luego, un impacto en una pierna del soldado, éste saltando a la pata coja, las manos del reportero que estaba con Márquez metiéndole un paquete de kleenex al herido en el agujero de bala para taponar la hemorragia, y en ese momento, pumba, un zambombazo que hizo a herido y reportero buscar resguardo a toda leche, mientras el cámara, que seguía grabándolo todo de pie y sin inmutarse, se limitaba a pulsar la tecla de zoom abriendo a plano general.

Se jubiló hace algún tiempo de la tele. Nos vemos de vez en cuando, o hablamos por teléfono con esa bronca aspereza que era, y sigue siendo, nuestra manera de ser amigos. Vete a tomar por saco. Mamón. Etcétera. Nunca hablamos entre nosotros de batallitas, ni falta que hace.Como mucho, recordamos a Miguel Gil Moreno, a Julio Fuentes y a los otros compadres que dejaron de fumar.

Cuando me pasé del todo a la tecla, escribí Territorio Comanche y dediqué el libro al puente de Petrinja y a Márquez –Carmelo Gómez lo encarnó de maravilla en la película de Gerardo Herrero–, los jefes de la tele quisieron vengarse en él, pues yo estaba fuera de su línea de tiro. Lo pusieron a hacer guardias en la puerta de la Audiencia Nacional.

Es la única vez en mi vida que he usado el teléfono para algo así: llamé a Ramón Colom, director de TVE, y le dije que, si no lo dejaban en paz, igual me daba por escribir sobre otros territorios y sus habitantes, y entonces nos íbamos a reír mucho, todos. Ramón captó el mensaje, cumplió como un caballero, y Márquez volvió a sus guerras: Kosovo, Chechenia, Iraq y todo eso. Luego aceptó la jubilación anticipada, y ahora vive junto al mar, con un enano que, estoy seguro, tiene la misma cara de rubio cabrón, la voz de carraca y la mala leche que su padre.

Sólo una vez en veintiún años lo vi moquear. No trabajando, pues ya he dicho que era impasible. Se lo comía todo para sí, y al acabar el curro dejaba la cámara en el suelo, se sentaba en cuclillas con la espalda contra la pared y encendía un pitillo en silencio.

Decía que cuando se jubilara iba a comprarse un Rolex, y decidí adelantarme gracias a los derechos de autor de Territorio Comanche.

Una noche lo invité a cenar un chuletón en El Schotis, en la Cava Baja de Madrid, y le tiré el reloj sobre la mesa. «Toma, gilipollas», dije. Se lo quedó mirando, sin tocarlo, y sólo dijo dos veces: «En mi puta vida». Fue entonces cuando lloró. No mucho, claro. Una lagrimita de nada. Estamos hablando de Márquez.

jueves, 20 de agosto de 2009

¿Un Estatuto de Corresponsal de Guerra?

El ataque sufrido la semana pasada por Emilio Morenatti en Afganistán ha puesto nuevamente en tela de juicio la precaria seguridad de los periodistas en zonas de conflicto. Precisamente a raíz del incidente del fotógrafo español, la FESP ha recordado la necesidad de tener un Estatuto del Corresponsal de Guerra, aprobado en su asamblea en 2005. No obstante, cuatro años después parece que no hay avances ¿Qué hacer?

Julio Anguita y José Couso son los dos casos que se nos vienen inmediatamente a la cabeza cuando hablamos de desprotección de los periodistas en zonas de conflicto. Las asociaciones y sindicatos de peripodistas lo saben y lo denuncian constantemente. El problema es que, de momento, ninguna de las Administraciones y muy pocas empresas periodísticas han considerado sus recomendaciones contenidas en el Estatuto del Corresponsal de Guerra que, desde hace más de cuatro años, establece ciertos criterios para defender al informador en lugares peligrosos.

Son normas simples, quizás básicas y que tienen que ver principalmente con que la empresa periodística vele por la seguridad de su periodista y que éste sea enviado con un contrato laboral, prestaciones y seguros médicos en regla. El Estatuto aprobado en Almería por representantes de 65.000 periodistas de 25 países también establece indemnizaciones mínimas en caso de fallecimiento y la posibilidad de contratar a informadores que ya se encuentra en la zona de conflcito y 'sólo en caso de emergencia'. En este caso el informador pasa a ser automáticamente responsabilidad del medio con todas las garantías laborales que exige la ley.
Leer la noticia completa

FUENTE: PR NOTICIAS

Sui Generis te recomienda visitar la web de la Fundación Miguel Gil, corresponsal de guerra asesinado en Sierra Leona en mayo del año 2000.

jueves, 21 de mayo de 2009

El reportero Enrique Meneses recibe el VIII Premio de Periodismo Miguel Gil Moreno


El reportero, fotoperiodista, escritor, editor y aventurero Enrique Meneses ha recibido hoy el VIII Premio de Periodismo Miguel Gil de Moreno por su "dilatada carrera profesional", según han informado la Fundación Miguel Gil de Moreno y la editorial Random House Mondadori, organizadoras del premio.

El jurado ha deliberado esta tarde su decisión de premiar a Meneses "por su trabajo, por su buen hacer en el ejercicio de la profesión periodística, entendiéndose ésta como un servicio a la sociedad, por ser un referente para las nuevas generaciones de periodistas, además de dedicar toda su vida al periodismo".

Los periodistas especialistas en conflictos internacionales y miembros del jurado del premio han sido Javier Bauluz, Enric Martí, Arturo Pérez Reverte, Fernando González Urbaneja, Bru Rovira, Santiago Lyon, Fernando Quintela y Ramón Lobo.

Enrique Meneses empezó su experiencia periodística a los 20 años, cuando viajó a África sin billete de vuelta y donde se ganaba la vida traduciendo películas en español.

A los 28 años se fue a La Habana (Cuba) y en 1957 la revista Paris Match le encargó fotografías sobre un grupo de idealistas comandados por un todavía desconocido Fidel Castro.
Meneses fue el primer reportero que ascendió a Sierra Maestra (Cuba) con el Ché Guevara y Fidel Castro, cuando la Revolución Cubana comenzaba.

El Premio de Periodismo Miguel Gil Moreno se otorga anualmente desde 2002 y reconoce la labor de periodistas destacados por su entrega profesional y humana en situaciones de conflicto.
El certamen está apoyado por la editorial Random House Mondadori, que editó el libro escrito por los compañeros de Gil justo después de su muerte, "Los ojos de la guerra".

La Fundación Miguel Gil Moreno se creó en 2002 después de que una emboscada guerrillera en Sierra Leona acabara con la vida del fotógrafo, y tiene como objetivo velar por la formación y seguridad de los periodistas 'freelance' en el desarrollo de su actividad y continuar la labor humanitaria que emprendió en los lugares en que vivió durante los conflictos.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Los reportajes de televisión de Miguel Gil, muerto en Sierra Leona, en el Palau Robert


Por primera vez, "la vitrina del fotógrafo" del Palau Robert de Barcelona acogerá, a partir del 2 de octubre, una muestra dedicada a un operador de cámara de televisión en lugar de un fotógrafo. Se trata de Miguel Gil, fallecido el 24 de mayo de 2000 en una emboscada en Sierra Leona mientras filmaba las imágenes de los paisajes africanos torturados por las guerras. La exposición abrirá las puertas al público el 2 de octubre y se podrá visitar hasta el 30 de noviembre.
El acto formal de inauguración de la muestra será el 1 de octubre, en el Palau Robert, en un acto que contará con la presencia del director general adjunto de Veo Televisión, Fernando Quintela, compañero de trabajo y amigo personal de Gil, que hará una glosa del periodista, nacido en Barcelona en el año 1967.
La "vitrina" dedicada a Miguel Gil se compone, fundamentalmente, de cuatro audiovisuales. Las imágenes fueron registradas por el periodista en diferentes guerras en el continente africano, y también en Bosnia, en Kosovo y en Chechenia. Los cuatro reportajes recogen imágenes inéditas captadas por su cámara y comentarios de profesionales y amigos que compartieron su vida y profesión.
Así, se podrán conocer el punto de vista de periodistas que lo conocieron de cerca, como David Guttenfelder y Enric Martí, de la agencia AP (Associated Press), Gervasio Sánchez, Cokine Dufka o Ramon Lobo, éste último del diario El País. También se podrá descubrir su faceta más personal a través de las explicaciones y de los recuerdos evocados por sus amigos. Recuerdos que hablan de la infancia y la adolescencia, hasta su paso por la Universidad de Barcelona, donde se licenció en Derecho.
Después de dejar atrás la vida profesional como abogado, Miquel Gil se sumergió en la tarea de reportero en zonas de conflicto a partir de 1993, como consecuencia de un viaje que hizo a Croacia con la idea de entrar en Bosnia, que hacía más de un año que estaba en conflicto. En Sarajevo, y con la ayuda de reporteros como Mike Sposito, Eldar Emric, José Luis Márquez, Mark Chisholm o Elly Biles, aprendió la técnica y una nueva manera de documentar aquella realidad cruenta. Miguel Gil empezó a trabajar como operador de cámara para el AP en 1995. Posteriormente viajaría por el Zaire, Sudán, Kosovo, o Sierra Leona, entre otros países.
Pero fue en Bosnia donde Miguel fijó profesionalmente las bases de aquello que, más adelante, se convertiría en su marca personal: trabajar en un medio hostil en el que la gente vive, sufre y muere, demasiado a menudo, ante la pasividad de la comunidad internacional. Con su cámara en el hombro, la denuncia valiente y decidida de esta realidad fue el objetivo que lo guió hasta los últimos días de su vida.

FUENTE:PALAU ROBERT

El XI Premio Luka Brajnovic será para la Missouri School of Journalism


La Missouri School of Journalism, de la Universidad de Missouri, ha sido distinguida con el XI Premio Luka Brajnovic de la Universidad de Navarra en el centenario de su fundación por "formar a algunos de los más brillantes periodistas de Estados Unidos". Así lo ha apuntado este lunes en un comunicado la Universidad de Navarra, cuya facultad de Comunicación otorga este galardón a comunicadores e instituciones "con una trayectoria profesional comprometida con la defensa de los derechos y la dignidad del hombre" y del que se hará entrega el 13 de febrero de 2009.

La Missouri School of Journalism fue el primer centro que apostó por la profesionalización de los estudios de Periodismo y además estableció el Missouri Method, utilizado hoy en día por la mayoría de facultades de comunicación y que combina la formación teórica con la práctica en medios profesionales.

La vinculación entre lo teórico y lo práctico dentro de la Missouri School of Journalism, lo que denominan "la experiencia en el mundo real", se refleja en los medios con los que cuenta la facultad: "¡Adelante!", revista mensual en castellano e inglés; el periódico "Columbia Missourian"; la revista sobre cuestiones internacionales "Global Journalist"; el suplemento "Vox Magazine"; una emisora de radio, "KBIA"; una televisión comercial, "KOMU"; un servicio de noticias digital y una agencia de publicidad, "Mojo AD".

El premio toma el nombre de Luka Brajnovic, periodista, poeta y profesor croata de la facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, maestro de 30 promociones de periodistas españoles y latinoamericanos y autor de Deontología Periodística, el primer manual de la materia que se publicó en España.

En anteriores ediciones han recibido el Premio Luka Brajnovic Miguel Delibes (1997), Violeta Chamorro (1998), David Puttnam (1999), Antonio Fontán (2000), Miguel Gil (2001), "Medios para la paz" (2002), José Javier Uranga (2003), Ettore Bernabei (2004), Joaquín Navarro-Valls (2005, año en el que premio pasó a ser bienal) y Krzysztof Zanussi (2007).

FUENTE:
EL CONFIDENCIAL